El compañero de entrenamiento ideal

Ya seas entrenador, coach, deportista de competición o aficionado ¿quién o cómo debería ser nuestro compañero de entrenamiento ideal?

El compañero de entrenamiento ideal

Durante los últimos 32 años, que son los que llevo entrenando, he tenido multitud de compañeros de entrenamiento (…) Unos más esporádicos y puntuales y otros, con quienes hemos compartido cientos de entrenamientos durante varios años y que nos hemos separado o dejado de hacerlo por circunstancias de la vida: horarios de trabajo, cambio de residencia u otras incompatibilidades.

De todos ellos he podido aprender algo y también he podido aportarles, de forma recíproca. Todas esas experiencias me han llevado a poder sacar mis conclusiones sobre cuál es o debería ser el compañero de entrenamiento ideal y perfecto. Puede ser un amigo, puede ser tu pareja, eso es irrelevante siempre que se cumplan algunas premisas:

1. Puntualidad

  • Nada peor que un compañero que no sea puntual a nuestra cita, que llegue tarde o con prisas, síntoma de que no esta preparado mentalmente o no se lo toma tan en serio como te lo tomarías tu.
  • Por eso me gusta que mi compañero llegue al menos 15 o 20 minutos antes a nuestra cita, tengamos tiempo para podernos al día, charlemos de nuestras cosas para saber y entender como se encuentra emocionalmente y saber como exprimirnos el uno al otro luego en cada serie. Lo que podríamos denominar EMPATIZAR.

2. Fuerza

  • No es necesario que tu compañero de entrenamiento sea más fuerte o menos fuerte que tú, pero sí que es cierto que, a la hora de entrenar, resulta más cómodo y sencillo si trabajáis con pesos similares y que además eso os lleve a retaros de algún modo, siempre de una forma sana y cuidando la técnica.
  • No os podéis jugar una lesión, pero sí que un buen compañero puede ayudarte a superar ese límite que a veces tú mismo te antepones.

3. Capacidad de mantener la intensidad

  • Si bien la fuerza es un punto a tener en cuenta, del mismo modo lo será la intensidad que ambos seáis capaces de desarrollar, dando una “colleja” (no en el sentido literal) cuando uno de los dos se toma un descanso innecesario o tontea con ello.

4. Asistencia física y psíquica

  • Es muy importante que tu compañero conozca tus límites y sepa ayudarte y asistirte para superarlos, siempre dentro del margen de seguridad.
  • Sepa estar a tu lado y tocar la barra o mancuernas solamente cuando es necesario, sepa acompañarte en las repeticiones cuando psicológicamente lo necesites, sepa contarte o gritarte cuando es necesario y sepa mantener la boca callada cuando no resulte imprescindible abrirla.
  • A mi particularmente me molesta que me estén gritando o contando en cada momento, solo en momentos puntuales para sacar esas dos repeticiones extra y un buen compañero sabe cuando debe hacerlo y cuando no.
  • Del mismo modo que particularmente considero que tu compañero ha de darte siempre un mensaje positivo, no negativo. Os pongo un ejemplo empírico:
    1. “Venga marica, que mi abuela tira más”. A mi ese mensaje no me motiva, todo lo contrario, me resulta negativo y molesto.
    2. ¡Vamos Xisco! Puedes hacerla, saca 2 más, ¡¡hazlo!! Eso si me motiva y recompensa positiva al final de la serie tanto de vosotros hacia vuestro compañero y viceversa.

5. Relación personal

  • Entrenar con alguien durante tiempo es un acto que une mucho. No sólo compartes entrenamientos, compartes cafés, meriendas y probablemente vuestra relación personal vaya más allá del gimnasio.
  • Un compañero de entrenamiento es también un amigo.

Fijaros que últimamente a través de las RRSS vemos a muchos PRO que contratan a alguien para que los entrenen.

Seguramente tendrás sus razones, pero yo particularmente no quiero alguien que me coloque los discos o me dé las mancuernas, eso esta bien puntualmente como cuando contraté a Charles Glass para una sesión en el Gold’s Gym de Los Angeles, pero no lo haría en el día a día.

Quizás sea porque no encuentran el compañero ideal que se adapte a sus necesidades, que les ofrezca todo lo que os he comentado y prefieren pagar a alguien para que lo haga. Porque lógicamente Dexter Jackson o Brandon Curry no necesitan a alguien que les diga cómo entrenar.

Y si no encontráis a la persona adecuada, que cumpla vuestras expectativas, que os haga sentir cómodos y seguros en todo momento y que os ayude a pasar a otro nivel vuestras sesiones y, por el contrario, tengáis que estar siempre vosotros tirando del carro, es mejor entrenar solo.

Os haría una comparativa como con una pareja: si la persona que está a vuestro lado no hace que seáis mejores en todo y que seáis más felices… entonces mejor solo que mal acompañado.

Y ahora os pregunto: ¿tenéis la suerte de tener a ese compañero de entrenamiento ideal que cumple los requisitos? Si es así, estás de enhorabuena; cuídalo.

Xisco Serra
Asesor deportivo & Coach
@xiscoserra
www.xiscoserra.club